Un flujo de trabajo estacional para la recogida de muestras y la planificación de censos en marismas.
Cada primavera y otoño, el equipo de campo necesita coordinar la toma de datos en tres parcelas del litoral andaluz. El problema recurrente era la superposición de fechas entre el seguimiento fenológico de Nboit maritimus y las mareas vivas, que dejaban innacesibles algunos transectos. El objetivo era diseñar un sistema de reserva de ventanas de trabajo que evitara conflictos logísticos y garantizara la cobertura de los ciclos críticos.
Se optó por un calendario compartido con bloques de 4 horas, priorizando los días de bajamar diurna. Cada investigador principal podía reservar hasta tres jornadas por quincena, dejando siempre un día libre entre salidas para evitar la fatiga del equipo y permitir el procesado inmediato de las muestras. Se integraron alertas meteorológicas del puerto más cercano y un semáforo de accesibilidad basado en la altura de la marea prevista.
El flujo se montó sobre una hoja de cálculo sincronizada con un formulario de entrada rápido. Cada reserva generaba automáticamente una lista de material necesario (tubos de ensayo, bolsas de plástico, cuaderno de campo) y una estimación del tiempo de laboratorio posterior. Se añadió un campo de notas para registrar incidencias como viento fuerte o presencia de aves nidificando, información que luego alimentaba los informes trimestrales.
En la primera temporada completa, el número de salidas canceladas por mala planificación se redujo de siete a una. El equipo reportó menos estrés logístico y una mejora en la calidad de los datos, porque las muestras se procesaban siempre dentro de las 24 horas posteriores a la recogida. El sistema se ha adoptado como estándar para los proyectos de seguimiento de la flora halófila en el grupo de investigación.